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Noticia de 16 de Julio de 2019

Eduardo Albors Serrano

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Eduardo Albors Serrano

Hemos perdido un amigo y no puedo escribir un “In Memorian” ni una semblanza social porque no son modelos para esta ocasión, aun conductores de afecto. Tampoco una despedida de corazón, ya que no sería éste el lugar.

Visité a Eduardo en Valencia hace dos años y le encontré lúcido, recluido por los años y las dolencias en un gran butacón del salón de casa. Mientras le observaba preguntarme por aquél y por aquél otro de nuestra era profesional en el Derecho Marítimo, le recordé aquella primera vez en el Despacho de Juan B. Monfort en Madrid instalado en una mesa de trabajo común con José Luis Goñi y Andrés Casillas. Me pareció un tipo enorme, grandullón, de mucha melena y un diente de arriba que le asomaba mucho cada vez que sonreía, lo que hacía sin fallar al final de cada frase acompañando un gesto con el brazo que se me antojaba para equilibrar su importante masa corporal. Seguí viéndole con frecuencia en Valencia, por no mencionar los frecuentes intercambios profesionales. Recordé cientos de anécdotas surgidas de su ser franco y abierto, como cuando me llamó para decirme que su hijo estaba en La Coruña haciendo la mili y que él pensaba que le sobraba tiempo para hacer prácticas de Derecho Marítimo en un Despacho local, así que le recomendara a alguno. Se preocupaba por dirigir a su hijo hacia el Derecho Marítimo con ilusión y tenacidad. También recordaba nuestros paseos por las calles de Valencia y su explicación frente a Barrachina de la diferencia entre las enseñas tribarrada y cuatribarrada, y cuando me llevó a ver el Tribunal de las Aguas. Con Eduardo tuve muchas conversaciones jurídicas y humanas, cuando nos dejaba solos Enrique Silvestre. Con él llevamos muchos asuntos marítimos en Valencia, y yo siempre aprovechaba para saltarme al Grao para que me contase historias marítimas valencianas como las de Trafrume y los hermanos Falgás, de Marítima Valenciana, de la quiebra de Cofruna y otras de arraigado sabor local. Nuestro acercamiento mayor se produjo gracias a que Eduardo casi nunca encontraba a su compadre generacional José Luis Goñi cuando llamaba, y entonces nos poníamos a hablar por teléfono, de forma que nuestro vínculo tuvo un origen supletorio. Recordé el especial día en que celebramos por todo lo alto los primeros 50 años de la Asociación Española de Derecho Marítimo en el Hotel Fénix de Madrid, donde fue fundada, y tuve el sentido placer de nombrarle Miembro de Honor porque con su smoking y estatura Eduardo era el más gallardo y espléndido de todos los presentes. Muchos escritos judiciales juntos siguieron y hasta artículos para la Revista de la Asociación. Al mirarle allí tan mayor anclado en el butacón y tan interesado en la historia común, aunque sólo en parte porque él era de generaciones anteriores (la de José L. Goñi, Alejandro Gracia Sedano, Fernando Meana, Guillermo Giménez de la Cuadra, Luis Pérez del Molino, etc.), fui consciente de la profunda empatía que despertó en todos nosotros y me alegré enormemente que haber aprendido tanto de Valencia y de sus calles y plazas gracias a él. Releyendo a Vicent, en su genial “Tranvía a la Malvarrosa”, imagino a mi amigo en aquellos paseos de Domingo por la tarde desde Correos por la acera de la plaza del Caudillo y de San Vicente hasta la Calle de la Paz.
Eduardo Albors Serrano era un monumento de persona; el honor fue todo mío al conocerle y disfrutar de su conciencia mediterránea siempre alegre y huertana, distinta de la mía andaluza. Han pasado los meses en esos recuerdos hasta que su hijo Eduardo me comunicó que tranquilo en el sueño nocturno se había ido definitivamente. Y toda las vivencias y el baúl de efemérides con mi amigo valenciano se reabrieron; una dimensión personal que no puedo recoger en estas líneas y sólo deseo seguir recordándolo.
Jose Maria Alcántara
Asociado de Honor
(Nota: D. Eduardo Albors Serrano, Asociado de Honor de la AEDM falleció en Valencia el sábado 12 de julio de 2019. Nuestra Asociación hace llegar su más sentido pésame y afecto a toda su familia y especial a su hijo Eduardo, nuestro Presidente. Descanse en paz).
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